Nota inicial de reconocimiento y gratitud
Este libro ha nacido de una búsqueda personal y de un diálogo prolongado. No procede de una cátedra ni de la autoridad de un maestro budista. Su propósito es más humilde: acercar algunas enseñanzas del budismo a personas que quieren comprender mejor el sufrimiento y aprender a vivir con mayor lucidez.
La idea, la estructura, la selección de los temas y la orientación general son mías. Durante el proceso utilicé una inteligencia artificial para ordenar materiales, desarrollar borradores y explorar maneras de explicar conceptos complejos con un lenguaje accesible. Después revisé, corregí y dirigí el texto de acuerdo con mi experiencia, mis lecturas y la clase de libro que deseaba ofrecer. La responsabilidad sobre la versión final, sus decisiones y sus límites me corresponde.
Estas páginas están pensadas para quien apenas conoce el budismo, para quien se acerca desde otra tradición religiosa y también para quien no tiene una fe definida. No pretenden sustituir las fuentes originales, la guía de maestros cualificados, una comunidad de práctica ni la ayuda profesional cuando sea necesaria. Aspiran a ser una puerta de entrada y una compañía inicial.
El libro recurre a experiencias humanas reconocibles: el duelo, una separación, la necesidad de abandonar un vínculo que hace daño, la soledad, la enfermedad, la ansiedad, el conflicto familiar, el miedo al futuro o la relación difícil con el propio cuerpo. Ningún ejemplo puede representar todas las vidas. Confío en que cada lector sabrá trasladar el fondo de las enseñanzas a su situación concreta sin forzar paralelismos.
Quiero expresar mi gratitud a mi profesor de religión en el bachillerato, que sembró en mí una primera curiosidad por el budismo. Agradezco también el testimonio de Tina Turner, cuya vida mostró que una práctica espiritual puede convertirse en apoyo real frente al miedo y el sufrimiento.
Los libros de Pema Chödrön han sido una influencia decisiva. En ellos encontré una forma honesta de acercarse al dolor sin huir y de entablar amistad con la propia mente. Las enseñanzas de Thich Nhat Hanh, en especial las dedicadas a la atención plena, la compasión y la transformación de la ira, aclararon muchas preguntas y dieron una orientación práctica a esta búsqueda.
Doy gracias a Dios por haberme permitido acercarme al budismo sin vivirlo como una traición a mi fe católica. Para mí ha sido una ayuda para cultivar silencio, atención, compasión y responsabilidad. No todas las personas de mi entorno han comprendido este interés; esa falta de apoyo, sin embargo, no ha disminuido el valor de lo aprendido.
Quiero dar las gracias, de una manera muy especial y desde el corazón, a mi terapeuta, María del Puy López Quintana. Durante todo este proceso me ha acompañado sin juzgarme nunca y sin decirme jamás lo que debía hacer. Me ha ofrecido, en cambio, algo mucho más valioso: comprensión verdadera y un respeto absoluto por cada decisión que he ido tomando en el camino. Su escucha serena y su apoyo constante han sido un sostén silencioso en los momentos más difíciles de este recorrido, y una parte importante de que este libro exista hoy. Puedes conocer su trabajo aquí.
No escribo para convencer a nadie de abandonar sus creencias. Escribo para tender una mano. Si estas páginas ayudan a una persona a comprender su dolor, tratarse con menos dureza o mirar la vida con algo más de claridad, el trabajo habrá merecido la pena.